Islandia: De vikingos a piratas

Queremos hacer que nuestra democracia sea abierta, donde las personas sientan que tienen derecho a formar parte de la co-creación de la sociedad. Queremos ser el Robin Hood de los gobiernos, transfiriendo el poder de aquellos que están arriba hacía el público general de Islandia. Queremos asegurarnos de que la nación será la guardiana y propietaria de nuestros recursos. Queremos a los mejores analistas de sistemas del mundo para ayudarnos a reformar nuestros sistemas democráticos. Queremos hacer de Islandia un paraíso para la libertad de información y expresión, y un paraíso fiscal invertido.
Birgitta Jónsdóttir

Revolución islandesa?

Año 930.
Un grupo de vikingos islandeses constituyen el Alþing, el primer parlamento -conocido- del mundo. A pesar de no ser como los actuales, inspirados por la revolución francesa, se trataba de una asamblea representativa de clanes tribales organizados de forma descentralizada no estatal, con potestad judicial y legislativa (aunque no ejecutiva).

Año 2016.
República bananera. Un grupo de islandeses protestan exhibiendo este lema contra el Gobierno delante del Alþingi, actual Parlamento.

Imagen de The Economist

¡Quien lo diría! A pesar de toda la lluvia de publicaciones compartidas en las redes sociales promocionando el país vikingo como el mejor ejemplo de democracia mundial, resultaba que su nivel democrático no era el que muchos deseaban ver. Poco a poco los mitos de la Revolución islandesa se fueron desmoronando;

  1. La famosa Constitución Popular fue bloqueada políticamente a pesar de que, aún y no ser perfecta, fue aprobada en referéndum con el 66% de los votos.
  2. Nunca existió un castigo real para políticos y banqueros implicados en la crisis financiera, hasta hace poco ninguno tocó una prisión y las penas fueron realmente bajas (de unos pocos meses). Muchos de ellos ya recolocados en reconfortantes puestos del Gobierno o la empresa privada.
  3. El entonces Primer Ministro Geir H. Haarde, acusado de esconder información sobre la situación económica del país, fue absuelto y actualmente es embajador de Islandia para los EUA. Todos los costes del juicio fueron a cargo del Estado islandés.
  4. Se filtró la participación del Primer Ministro islandés y su mujer en paraísos fiscales gracias a los Papeles de Panamá mientras la población islandesa estaba pagando el rescate a los bancos.

De la calle al Gobierno

Todos estos hechos fueron indignando a la sociedad islandesa hasta que, después algunas manifestaciones multitudinarias sin demasiado éxito, acabaron canalizando su energía en hackear la política institucional.

La primera batalla la ganaron con el Besti flokkurinn (EL MEJOR PARTIDO), liderado por el humorista y actor Jon Gnarr. Gobernó Reikiavik del 2009 al 2013 y formó parte de la Internacional de Partidos Pirata cómo miembro observador. Este partido, que se inició cómo un protesta cómica, acabó captando los votos de los islandeses. En un momento en el que muchos de ellos buscaban una alternativa, un alcalde con el tatuaje de un grupo grupo de música anarquista en el brazo resultó ser la mejor opción.

Pero la ciudadanía aún tenía mucho que decir y el Ayuntamiento de la capital sabía a poco. A los motivos de indignación antes expuestos se le sumaban los préstamos excesivos a partidos políticos, la manipulación en los mercados o las políticas a favor de empresas con objetivos clientelistas -sobretodo en el sector de la pesca- y, estos temas, sólo podían ser cambiados des de un lugar.

La revolución Pirata

Así, durante las elecciones parlamentarias del 2013, un pequeño partido que buscaba canalizar toda esa energía entró para quedarse con tres diputados en el Parlamento islandés. Esta sería la primera victoria del Partido Pirata con sólo un año de vida. Durante los siguientes tres años, los diputados pirata fueron la cara visible de un movimiento que se fué cuajando en Islandia des abajo a arriba.

Poco a poco los ganaron aceptación popular hasta llegar al 43% de apoyo ciudadano en las encuestas gracias a sus propuestas políticas cómo la del rechazo a la ley contra la blasfemia, la reforma de la ley sobre las drogas basada en la de Portugal (dónde las drogas están despenalizadas y no se criminaliza al consumidor), la propuesta de asilo al activista Snowden pero, sobretodo, el retorno innegociable a la Constitución popular.

Con el 43% de apoyo el Partido Pirata pasaría a ser la primera fuerza política hasta que, tras la excitación inicial, las aguas se calmaron y el barco pirata acabó bajando puntos. Aunque, bajo mi opinión, el partido pirata se ha mantenido en un 20% de intención de votos como una alternativa política real gracias, en parte, a una irónica confabulación de astros.

Confabulación de astros ¿Por qué?

¿Que tienen en común el Primer Ministro islandés Gunnlaugsson y la diputada pirata Jónsdóttir?

Mientras que el primero fue descubierto desviando dinero a paraísos fiscales gracias a una filtración anónima, la segunda fue miembro de Wikileaks; la mayor organización de apoyo a las filtraciones anónimas y editora del famoso video Collateral Murder.

Mientras uno enviaba su dinero a un Paraíso Fiscal mientras acusaba a los islandeses de tramposos si evitaban pagar el rescate, la otra seguía en su lucha para que Islandia se convierta en un Paraíso de la Información.

Mientras que uno representaba la vieja política, la otra representaba el aire más fresco.

Así pues, después des de que el pasado 3 de abril se anunciara que habría nuevas elecciones en Otoño el panorama político se ha intensificado y, el Partido Pirata, ha conseguido liderar las encuestas des de entonces aunque muy de cerca del centro derecha y euroescéptico Partido de la independencia. Los timming en política son muy importantes.

¿Y ahora qué?

Si los sondeos se cumplen la gobernabilidad del país seria complicada pero no imposible; en Islandia nunca un partido ha gobernado en mayoría. Según los sondeos ninguno de los dos principales partidos (Partido Pirata y Partido Progresista) formaria Gobierno sin la ayuda de otros.

Por una parte tenemos los partidos con los que el Partido Pirata podría formar gobierno -principalmente por el tema de la Constitución Popular- son la Izquierda Verde, los socialdemócratas y el Bright Future.

En el lado opuesto, el de los más conservadores, la situación es un tanto complicada ¿Seguirá llamando el Partido de la Independencia (Anti-EU) a la puerta de su ex-aliado el Partido Progresista después del #Panamaleaks? ¿Que papel tendrá el 3° en las encuestas, el Viðreisn, escisión europeísta del Partido de la Independencia? ¿Hacía dónde se decantarán los socialdemócratas?

Después del 29 de octubre

Los resultados de las elecciones de hoy podrían conducir al primer gobierno pirata del mundo, una responsabilidad que ningún partido pirata ha tomado aún y que comportara riesgos y oportunidades.

El partido pirata islandés se define fuera del tradicional eje izquierda-derecha aunque cuenta con un sistema de votación en el que se decide la política del partido (siempre respetando la DUDH). Así pues las decisiones se toman mediante una plataforma en la que son los expertos y la ciudadanía los que definen en todo momento los aspectos políticos y económicos del país.

Hay que entender que el partido pirata nace de la transición de un mundo industrial a uno postindustrial que conlleva la redefinición -a veces radical- de las relaciones sociales, económicas y culturales. Hasta ahora los partidos tradicionales han demostrado ser totalmente inflexibles -sino impermeables- a los cambios de una sociedad que cambia cada vez más rápido. El Partido Pirata es la consecuencia de esa presión cada vez más evidente hacía un mundo que necesita ser entendido de manera diferente.

Hoy unos cuantos piratas en una pequeña isla podrían ser una grieta por dónde pase la luz en un mundo que necesita iluminarse de ideas y conocimiento que puedan ayudarnos a mejorarlo.

Cómo Jónsdóttir dijo hace poco en una entrevista; los piratas no han venido a conquistar el poder, han venido a distribuirlo.

Esa misma diputada animaba en Abril a los manifestantes con un “Venceréis” des de dentro del Parlamento mientras que, al mismo tiempo, dentro de su burbuja, el Ministro de Finanzas islandés llamaba “Basura” a la oposición. No podría ver una declaración de intenciones más clara des de los dos bandos.

¡Mucha suerte piratas islandeses!

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